Especial Cumpleaños de Mi dulce Lectora:
<<-¡Vaya! ¡Qué cansancio! -Pensaba la Rubia al poner sus piernas alrededor del pasto verde del jardín>>
Su mente estaba muy ocupada como para pensar, es decir, la mayor parte del día se la había pasado entrenando. Sus alas ya no le daban para más. Había perfeccionado su velocidad y desde que estaba de vacaciones no dejaba de entrenar. Quería ser más fuerte cada vez. En especial de mente ya que se dejo llevar por sus pensamientos gracias a Reyna y eso fue muy tonto ¡Hasta ella lo reconocía!, quería ser suficientemente fuerte para que nadie la controlara.
Había ejercitado tanto su mente como su cuerpo, ahora se sentiría una alumna digna, siempre lo había sido pero jamás era la mejor de su clase.
Pero ¡Ah quien engañaba! La razón principal de porque había gastado tanta energía era por Sulfus. Antes de que se fuera del mundo de los humanos, antes de regresar a Angie Town, él le dijo que el próximo año le haría la vida imposible.
Ese diablo era el mejor de su clase, o mejor dicho el "peor" de su clase. Pero enserio quería ganarle a tal diablo.
¡No! Sacudió su cabeza para despejar tales pensamientos... es que.... ¿Cómo podía pensar en qué la razón principal de su entrenamiento era Sulfus? Ya debía de dejar de pensar en él. Esto se estaba volviendo enfermizo. Después de todo un ángel y un demonio no pueden nunca estar juntos. A eso se le llama sacrilegio o blasfemar.
Con una mueca de tristeza en sus labios. Pronto volvió a sacudir su cabeza para que dejara de pensar en eso. De todos modos tendría que entrenar.
Sus alas ya no querían volar, pero ella aun debía de entrenar. Había entrenado 18 horas seguidas y ya no podía más.
-Por favor.... No.... me fallen... a-ahora -Imploraba balbuceando y susurrado entrecortado
Pronto sus alas comenzaron a elevarse. Con ellos vino una sonrisa. Agarro tanto aire como pudo y sacudió el polvo de sus piernas y su traje. Las heridas estaban por doquier. Algunas eran menores pero tenía una herida alrededor de su espalda y brazo que era algo profunda.
Trato de concentrar el fuego azul en la palma de su mano. Sus luces cambiaron a unas rosas rojizas. También abundaban los colores como naranja y amarillo. Sus alas cambiaron drásticamente pues se hicieron largas y sus colores eran parecidos al de sus luces de su cabello rubio pero estas tenían, también, el color celeste.
Comenzó a aventar fuego a las figuras de paja que estaban ahí. Su fuego cada vez se hacía más grande, era más poderoso y hacía más daño. Se supone que un ángel tenía poderes que no hacían daño, pero no podía evitar que le gustara aquel poder que le dio Sulfus. Pero a medida de que daba más fuego comenzó a desgastarse, sus manos comenzaron a temblar al igual que sus alas, pero aun no podía rendirse. Su cuerpo estaba manchado por tierra y pasto, sin mencionar las enormes heridas que tenía ella.
-Alas...-Susurro muy débil, ni siquiera podía completar una frase, su expresión cambió totalmente y sus facciones mostraban valor- Pero.... Que floja soy... es que no puedo rendirme ahora -Cerro sus ojos y comenzó a pensar en Sulfus riéndose de ella- ¡No dejare que me ganes! ¡Alas de velocidad! -Finalizo con un brillo en sus ojos.
Comenzó a volar por toda el jardín y medía cada vez más su tiempo. Aun no se daba por vencida. Ahora eran 20 horas seguidas, solo una hora más y podría irse a descansar. Pero cuando intento utilizar nuevamente sus alas de fuego estás dejaron de funcionar y ella se cayó al césped. Brumó, pero esta vez ya no se pudo levantar y sus ojos se cerraron....
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-¿Qué... qué ha pasado? -Indago al verse en su propia cama con un gran dolor de cabeza y sus heridas curadas
-¡Niña te has esforzado en exceso! -Sentenció su madre
-Lo lamento pero tengo que mejorar -Respondió algo adolorida
-Escucha no hay nada de malo en tratar de mejorar, pero desgastaste tu cuerpo, tus poderes, cansaste tus alas y necesitas comer -Dijo su madre con una voz algo maternal
-Lo lamento -Enunció sonriéndole al ver como su madre traía comida a ella. Además de muchos líquidos
-Y por los próximos días no podrás entrenar así ¿Me escuchas? -Advirtió su madre
Ella la miro como si hubieran dicho que la iban a matar, no entrenar, era como si nunca le hubiera podido ganar al diablito ese. Apenas e iba a reclamar u oponerse pero su madre la calló con la mirada. Ella solo de limito a asentir y su madre se fue de la habitación contenta.
¿Y ahora... cómo le haría?
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¡Sí! Había perfeccionado como quería cada técnica y había estudiado tanto que su cerebro estaba a punto de explotar. ¡Esperaría este año para ver la cara de Sulfus! Las ansias la comían viva ya no podía con ella misma. Quería ver la cara de Sulfus cuando ella le ganara. Ahora no era más una niña tonta, había aprendido de cada una de sus experiencias. Cómo dijo antes "No dejaría que nadie le ganara".
-Cuídate Sulfus -Comentó con una curva en sus labios
Aun que ella trataba de engañarse a sí misma sabía que no podía, quería verlo, aquella necesidad de verle a los ojos, aquellos ojos dorados que parecen gemas, o los ojos del gatito más bonito que puedas ver. Quería volverlo a ver y quería que Sulfus reconociera lo buena que se había hecho con el paso del tiempo. Pero... ¡Maldita sea se tenía que sonrojar! Solo unos días más y entraría nuevamente a su escuela.
Nuevamente a entrenar igual de duro que aquel día, pero esta vez se esforzaría el doble.
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Sus pupilas captaron el sol del mundo de los humanos, por fin regresaría con sus amigas, por fin aprendería nuevas cosas. Hace unos días había descargado toda su energía, y de hecho entreno por 30 horas seguidas, y se había recuperado rápidamente, no como la última vez que entreno, ella se estaba volviendo muy fuerte y estaba consciente de eso.
-Te encuentro el mismo lugar de nuestra presentación y nuestra despedida
-¡Sulfus! -Exclamo la rubia al verlo- ¡Cuánto tiempo! -Le sonrió retadoramente
-¡Oh! -Exclamo después de un suspiro y llevarse su propia mano a su frente, para poder llevar la yema de sus dedos por su flequillo y esconder su frente y parte de los ojos- ¡Vaya! No sabía que te habías vuelto aún más fastidiosa de lo normal, además de competitiva
-Bueno... -Suspiro- ¿Qué puedo decir?... la gente cambia -Murmuro- Pero escucha me has dicho que me harás la vida imposible, acerca de eso, no te pude responder pero ahora lo hago -Hizo una pausa para ver como el chico dejo de jugar con su flequillo y le ponía atención- Suerte con eso, ahora me he hecho más fuerte y dudo que puedas superarme
-¡Oh! -Exclamo nuevamente- ¿En serio? -Pregunto con tono sarcástico
-¡Vaya! -Declaro- Tú sí que no has cambiado nada, sigues siendo el mismo diablo sarcástico que se empeña por sacarme de quicio -Enuncio seguido de un suspiro y agarrar aun más fuerte su maleta para poder irse a su escuela y no tener que pasar nuevamente por aquel discurso- No tengo tiempo para tus tonterías Sulfus, nos vemos -Se despidió pero antes de partir Sulfus la tomó de la mano
-¡No rompas el veto! -Gruño Raf- Ya no es el año pasado, te dije que en estás vacacio...
Ella calló al ver a Sulfus con una cara triste. Ella dejo de volar y puso nuevamente sus pies en el pavimento. Ella llevó su mano izquierda, ya que la derecha la tenía Sulfus, a la mejilla de Sulfus para acariciarla y darle confianza.
-Cuando dijiste que la gente cambia... -Dijo Sulfus débilmente, tanto que parecía un murmullo- No sabía que los sentimientos también cambiaban, sabes mis sentimientos no han cambiado, pero tienes razón es mejor así
Sulfus soltó a Raf y le sonrió, no quería incomodarla y la última vez le dijo que no la presionaría y cuando le prometió eso, cuando los dos se iban a enfrentar fueron al pasado donde estaban aquel ángel y aquella demonio.
-¡Espera! ¡Sulfus! -Grito Raf para detener aquella caminata
-¿Si?
-Mis sentimientos no han cambiado -Contesto con una sonrisa tierna
Sulfus sonrió y fue hasta ella, le acaricio el cabello, porque más no podía hacer, y mucho menos sin su metamorfosis. Él la miro y sus facciones comenzaron a hacerse más suaves que de costumbre, su media luna en la parte inferior de su cara resaltado cada detalle de los dientes. Sus ojos dorados brillaron más. Él se retiro lejos de ella sonriéndole retadoramente.
-Tampoco voy a dejar que me ganes -Le advirtió volando cada vez más alto, pero se detuvo un momento para poder gritarle- Y mis sentimientos aun no han cambiado
-¡Eh mejorado Sulfus! -Le advirtió- ¡No soy la misma de antes! -Concluyo sujetando su maleta y yendo al lado contrario de su especie de "Enemigo"
Los dos se miraron algo sádicos, esperando ansiosamente su encuentro. Los dos se alejaron después de verse, cada quien por su camino, aquel atardecer era lindo, pero no para un ángel y un demonio.
-Te estaré esperando -Sentenciaron los dos al unísono
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Anotaciones de la Autora (jeje siempre quise decir eso xD): Primeramente Mi Dulce Lectora Feliz cumpleaños, te has convertido en alguien muy especial para mi y si tal vez no te eh hablado por mucho tiempo, pero sabes algo es porque era un plan con maña xD, era para que sea sorpresa, escucha ¿te acuerdas de tu sorpresa?, que te dije que aun no te podía decir, bueno esa sorpresa o noticia era que vi Angel's Friends, únicamente para tu compleaños. Quería hacerte una historia sobre Angel's Friends, por tu cumpleaños, únicamente por eso lo vi, pero vamos, no te mentire que no esta fea la serie, esta muy buena y muy entretenida, sin embargo no es mi estilo, Pero bueno el punto es que lo ví para poder regalarte esto, ahora quiero que sepas que eres muy buena y que me alegro de que cumplas más años, gracias por todo lo que me has hecho pasar y gracias por tus palabras, porque aun que no tenga muchos comentarios, siempre me alegras y haces muchas cosas por mi por eso eh conocido a alguien que es muy buena conmigo y muy amable y me cae de maravilla.
Pero bueno hoy es tu cumpleaños y quiero que sepas lo especial que eres, que eres muy divertida y buena amiga, que eres muy lista y muy graciosa, además de que me encanta como escribes y que eres muy buena amiga, sé que siempre podre contar contigo.
Gracias por no ser una falsa lectora y por las sonrisas que me has sacado. ¡Feliz cumpleaños! ¡Te quiero!
La última cosa que tengo que decir es que en mi país cuando publique esto son apenas las 12:00
Otra cosa a mi muy buena lectora ya le respondí en el comentario que me puso en el primer capítulo de mi anterior novela


