Capítulo 17: "Ese halloween es hoy" [Parte 2, 3 y 4]
Capítulo 17: "Ese Halloween es hoy" [Parte 2]
Gisselle abrió sus parpados, viendo el techo de su cuarto, tenía puesto una bata de seda, que gracias al aire que traspasaba de la ventana a su cuarto su cuerpo se refrescaba. Llovía tanto o mucho peor que la vez cuando Joe y ella se hicieron novios.
Su mirada estaba perdida, no podía ver a ningún punto fijo. Estaba cansada, además de que sabía que sería un pésimo día, no quería salir de la cama y por alguna razón no podía evitar sentir impotencia, cansancio, frustración, preocupación y algo que la carcomía desde adentro. Movió su cuerpo a un lado y vio su hombro estaba sangrando, le dolía, pero sentía un peor dolor.
Estaba preocupada y no podía saber la razón, siempre odiaba los Halloweens, desde que aquella experiencia, pero este halloween era el peor de todos.
Quería seguir durmiendo, quería nuevamente atraparse en aquel mundo, que es su escapatoria, pero no podía tenía que ir a trabajar. Quería volver a tener aquellos hilos que la ataban al mundo de los sueños.
Se dio un baño, que pronto el suelo fue manchado de sangre y ella seguía aun con la mirada perdida y sumida en sus pensamientos. Al terminar quito el humo del espejo y se vio a sí misma, despeinada y pálida. Agarro su uniforme y comenzó a vestirse y hacerse una cola de caballo sostenida por un listón.
Estaba sumida en sus pensamientos y ni siquiera tenía hambre, curo su herida y se fue a trabajar. Se le olvido que estaba lloviendo y se fue sin paraguas.
-¡Gisslle! -Grito Angela
-¡Angie! -Le sonrió- ¿Cómo estás?
-Bien-Respondió y vio su estado- ¿Se te olvido tu paraguas? -Le pregunto mientras se ponía cerca de ella y evitaba el contacto de las gotas de agua con el uniforme de la castaña
-No... sólo no me lo traje -Contestó viendo sus zapatos
Las dos entraron al restaurant, que por cierto si tuvo daños pero Itachi los reparó. Todo marchaba tranquilamente, los niños venían a pedir los dulces de calabazas, era por esta razón que habían plantado calabazas. Variaban los disfraces, había vampiros con capas de seda que arrastraban hasta el suelo, pero que se las tenían que quitar por la lluvia infernal que estaba presente. Había fantasmas, zombies y todos esos niños estaban de la mano con sus padres.
Gisselle recordó que era adoptada, recordó a sus padres, y a su pequeño hermanito que siempre le pedía ir de Halloween. Su hermanito siempre tenía toda clase de disfraces, siempre la llamaba a ella para salir. Pero desde que comenzó a trabajar, incluso se salto dos semestres, para poder ganar dinero para la inscripción, cuotas y libros. Ganaba un dinero bueno en este trabajo, claro que este trabajo era reciente.
Con el anterior trabajo la ojiazul ganaba un poco más, pero tuvo que renunciar. Se compró su propio apartamento y siguió su vida con su familia. Ella se enteró hace un par de años que era adoptada. Gisselle era madura y se le hacía ridículo aquellas personas que se enojan con quienes le ocultaron que era adoptada. A decir verdad, ¿Qué es mejor vivir en la calle o estar con alguien quien te paga todo y te da amor?
Le traían muchos recuerdos... Tal vez hubiera sido mejor no conocer a Joe jamás, así ella estaría con sus padres, llevando a su hermanito de Halloween y sin sentir tanta impotencia en este instante.
-¡Hey! Gisselle -Grito Eileen
-¿Qué pasa?
-Pues... tú madre te está llamando -Respondió Daniela mientras llevaba dos notas a la cocina
-Oh... Gracias... -Susurro Gisselle mientras iba a la cocina por el teléfono
Una coincidencia, justamente estaba pensando en ellos. Y en Joe... aquel vampiro y ¿Por qué rayos sentía este dolor en el pecho?, ella extrañaba bastante al otro Joe, se dice que el primer amor nunca se olvida. Si ama a Joe, pero no es lo mismo.
La llamada fue corta, sólo la saludaron y le avisaron que iba a estar pidiendo dulces, por si quería acompañarlo a esta labor.
Gisselle ni se acordaba que hoy le mandaban la carta haber si había entrado en tan deseada universidad. Ella estudio muy duro para presentar hace tres o cuatro semanas.
Gisselle andaba distraída, tanto que cometía errores, tal vez pequeños pero nunca los cometía cuando se trataba de algo tan fácil.
Joe... ¿En verdad lo amaba?
Capítulo 17: "Ese Halloween es hoy" [Parte 3]
Todos venían con enormes sonrisas y Gisselle, ni siquiera podía pensar claramente, hacía todo bien como de costumbre, pero a veces cometía errores. Era sólo que no podía estar tranquila en Halloween, ella era rara en estas fechas, pero ella estaba aun más extraña este Halloween.
Se la paso limpiando mesas, a decir verdad desde las cinco y media dejaron de venir personas, sólo quedaba basura, ya que tuvieron mucha clientela. Había envoltorios de diversos colores, había mentas e incluso chicles por todo el lugar. Las mesas llenas de residuos de pasteles y gotas de licuados e incluso sorbetes de color caramelo.
Ya nadie venía salvo para pedir dulces de calabaza y hasta ahí. Gisselle aun sentía esa cosa que comenzó a comerle los músculos y luego los huesos, así hasta llegar a su cerebro y comerse cada una de sus neuronas. Sentía un dolor que le llegaba incluso a las entrañas de su cuerpo.
El turno termino, el primer turno. Las amigas de Gisselle se fueron despidiéndose de ella con un beso en la mejilla. Tomaron un paraguas verde, azul y otro amarillo, que cada uno era de tamaño mediano y lo acompañaba unos encajes, como flores o algunas cosas por el estilo.
Todo estaba silencioso, en el lugar no estaba nada, más que los cocineros, y unos cuantos del servicio, pero estaban arriba y atendiendo cuotas. Gisselle, prácticamente estaba sola escuchando como las gotas de la lluvia golpeaban las ventanas y el techo del lugar. Todo estaba callado... e incluso... si te ponías a escuchar bien, las risas de los niños se oían. Todo era silencioso, a Gisselle le gustaba el silencio, pero este silencio era mortal. Ya no podía con ese sentimiento que la ahogaba poco a poco.
Aquel silencio termino y una nueva ola de ruidos empezó. Al coro se le unían el abrir de la puerta, el caminar de una persona, el sentarse y ver el menú.
-¡Bienvenido! -Se dio una media vuelta con otra sonrisa en su cara
Gisselle observó a aquella persona, quien aun no se sabe su sexo. Era alguien encapuchado, con túnicas más negra que la misma muerte. Cubrían gran parte de su cuerpo, salvo sus pies, que se veía claramente la blancura de estos. Unas uñas terriblemente amarillentas, con tonos oscuros como marrones, y malgastadas.
Pero a Gisselle ni siquiera le importo este señor. El sólo le indico con sus dedos, desgatados y demacrados. Se podía observar muy bien el hueso de estos, sólo la cubría una ligera capa de piel, pero sólo eso. Él le indico con la mano que viniera. Eligió un postre, un pastel de naranja. Fue todo lo que pidió, para ser sinceros no es el postre más popular y ¿es rica? Quizás... aun así ese sujeto era extraño.
Gisselle suspiro y se dejo envolver por el suave aroma del pastel. Es quizás el día más triste que tuvo. Junto sus muñecas y puso sus codos sobre una superficie y dejo caer su cabeza, quería ver la ventana, quería ver como aquella lluvia inundaba el césped. Quería esperar a que la lluvia terminará y viese como se llenaba de rocío las plantas.
Gisselle suspiró y llevo el pastel hacia el hombre. Agarro una taza y le sirvió un Té llamado oolong. Su aroma no es fuerte, pero tenía un sabor dulce, que quemaba la garganta. Era un té rico, sin duda alguna.
El señor toco la mano de Gisselle, cuando está puso sobre la mesa aquella bandeja con poca comida. Gisselle comenzó a dolerle la cabeza y le sangro nuevamente su hombro. El señor le sonrió, ella pudo ver su sonrisa tétrica y comenzó a sentir más angustia que antes. Empezó a ver a una chica de cabello rubio y ojos tristes. Ya no podía, le dolía y bastante. Esa sonrisa, aquellos dientes, que estaban desgastados, color hueso, no estaban sucios pero tampoco limpios. Resaltaba su sonrisa con aquella capucha.
Gisselle soltó su mano rápidamente, por primera vez sintió un miedo como aquella vez. Ya no quería sentir esta inseguridad, ya no quería más halloweens, ya no quería nada, ya no quería tener que ver con algo de halloween.
Gisselle se disculpo y se reverencio. Había tirado el té del señor. Toco la taza y nuevamente una grieta, ya de por si odiaba esto. Era malo, sus manos le temblaban y sus movimientos eran torpes tomo el trapo y trato de tranquilizarse. Cuando acabo fue hacia la mesa que estaba limpiando y tomo un respiro....
Si... odiaba Halloween.
Capítulo 17: "Ese Halloween es hoy" [Parte 4]
Gisselle tomaba un respiro, quería dejar de sentir preocupación, Gisselle apoyo las manos sobre la mesa, dilatando sus ojos, quería dejar de pensar en el hombre encapuchado, tenía ansias, miedo y sentía que en cualquier momento huiría del lugar. Ella no es de las que huyen, aun que eso signifique perder la vida, pero esta vez... esta vez era distinto, tenía miedo, bastante, casi que no podía mantenerse en pie.
Nuevamente el coro vino, las puertas del restaurant se abrieron, y alguien con una sonrisa resplandeciente entro a aquel restaurante. Haciendo muchos ruidos, y poniendo más nerviosa a la castaña. Apretó sus puños, y si antes tenía miedo, ahorita ni siquiera podía controlar su corazón. Sentía más temor que antes, tanto que se estaba cayendo, sus músculos temblaban y sus huesos se salían de lugar. Su piel sudaba tanto, pero no podía caerse, se apoyo con fuerza de la mesa y volteo a ver a Joe.
-¡Gisselle! -Llamo Joe mientras corría tanto, con aquella sonrisa contagiosa en sus labios, y casi se quedaba sin respirar- Mira... tú... qued... -Joe se tropezó de cómo venía corriendo Gisselle volteo a verlo y Joe se levanto y siguió corriendo- ¡Quedaste! -Exclamo Joe esperando la respuesta de la castaña
-¿Quede? -Pregunto inconscientemente y trato de notarse feliz, Se sentó en la mesa y tomo una tetera y la inclino para servir aquel líquido humeante en su tasa, trato de tranquilizar sus nervios
-En la universidad de psicología -Contesto Joe, casi gritando y con falta de aire bebiendo un poco de té- El examen que hiciste, vas a comenzar el siguiente semestre
-¡¿Enserio?! -Pregunto mientras agarraba el sobre y lo leía cuidadosamente pero rápido.
Aquella noticia era la mejor que había recibido en años, dejo de sentir preocupación sólo por unos segundos. Dio un sorbo al té y sintió como aquel líquido pasaba por su garganta, quemándola y dejando caliente a su paso, relajando sus músculos y sintiéndose menos tensa. Era como un masaje instantáneo. Se hundió en su té, dejando fluir sus problemas una vez.
-¡Espera un momento...! -Exclamo Gisselle volviéndole la preocupación pero con menor potencia- ¿Quedaste tú?
-¡Sí! Y yo también quede en la facultad de criminología -Sonrió Joe mientras Gisselle suspiraba relajadamente
-Mis felicitaciones -Susurro una voz, una áspera voz como una lima
Su pupila se retraigo, en vez de dilatarse, sus manos nuevamente le temblaron y la tasa se le iba a caer, de no ser porque tenía la otra mano debajo de la tasa. Sentía aun más miedo, más preocupación. Le dolía intensamente y esta vez el té no la iba a relajar. Era un poco diferente, cuando Gisselle tocó sus manos se sintió extraña pero nunca pensó que él sería la causa pero al escuchar su voz... se le hizo la más tétrica de todas, por alguna razón sintió un odio hacia esa persona. Su voz la odiaba. Por primera vez sintió miedo. Sus manos temblaban como una licuadora, sus caderas se movían y su espalda se erizaba. Ahora si cayó al suelo de rodillas, no quería que se acercase a Joe. Recordó una especie de tubo donde estuvo encerrada. Y a una chica rubia de vestido largo y esponjado.
-¡Gracias! -Respondió Joe mientras que Gisselle, se paró de su caída y con una velocidad impresionante saco una kunai
Gisselle se puso delante de Joe y tomo su daga esperando que este atacará. Sus ojos mostraban desesperación, miedo, odio, y valor al mismo tiempo. Lo desafiaba, solo si se trataba de Joe. Tenía miedo, tanto que le temblaba su mano, pero ahí estaba defendiendo a capa y espada a Joe.
-¡Vaya me recuerdas! -Sonrió el encapuchado
Joe miró vacilantemente a ese hombre, en ese instante no pudo reconocer a Gisselle quien estaba muerta del miedo, pero aun así desafiaba al hombre encapuchado. Ella nunca haría un ataque inicial, pero aquí estaba siendo imprudente y sus ojos mostraban odio puro.
-¿Quién eres? -Pregunto débilmente, temblando ligeramente, el hombre río un poco y ella acerco más el Kunai a su rostro y sus ojos mostraron más odio aun- Creo que no me oíste ¿Quién eres? -Insistió y le temblaban sus manos
-Al parecer no me recuerdas... que lastima -Murmuro decepcionado pero burlándose- Supongo que tendrá que pasar así -Suspiro
Hizo movimientos lentos acercándose a Joe, pero aun que Gisselle, hubiese preferido huir, Joe estaba ahí y era la primera vez que experimento un miedo así de terrible, pero aun así decidió enfrentar este miedo. Gisselle se armo aun más, Mientras que el encapuchado bajo su gorro lentamente y con su piel pálida y sus dedos huesudos la bajo lentamente. Hasta que se aclaro su rostro
- Incantatores Teleporter Puritatem
Pronto aquel lugar donde en el principió de la historia les decía que estaba medio quemado, comenzó a salir una luz sobre aquel roble.
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Bueno, bueno ya saben otros capítulos y bueno anteriormente dije que estaba en últimos capítulos, bueno aun faltan varios capítulos para terminar, pero aun pocos, cuando queden como 5 les diré que ya son últimos capítulos... en fin, sólo quería agradecer a los comentarios que tanto me animan :)


